La trayectoria en investigación científica que caracteriza a sus profesores y su propia vocación se combinaron para que un grupo de jóvenes, ya sean estudiantes, titulados de Biólogos Marinos o estudiantes del Magíster en Ecología Marina, expongan sus trabajos durante esta semana en el XXXV Congreso de Ciencias del Mar, que se lleva a cabo en Coquimbo.

Los jóvenes investigadores Claudia Hurtado, Javier Pinochet, Catalina Rodríguez, Camila Valladares, Fabián Guzmán, Miguel Bascur, y Mauricio Castro, asisten junto a sus académicos Antonio Brante –quien organiza un simposio relacionado con efecto del terremoto y posterior tsunami sobre la fauna y flora intermareal y submareal-, Ángel Urzúa, Mario George-Nascimento y Florence Tellier.

Ya sea en modalidad poster o con ponencias orales, los estudiantes compartirán con pares y especialistas sus investigaciones en diversas temáticas sobre especies marinas. Dos ellas son Camila Valladares, recién titulada como Bióloga Marina, y Claudia Hurtado, ex alumna de Biología Marina y tesista del Magister que dicta la Facultad de Ciencias.

Camila Valladares explicó que esta es primera vez que participa en un Congreso y su trabajo en formato panel, corresponde a su tesis de grado, y que se refiere al efecto cascada que se produce en el ciclo de vida complejo del langostino, en relación a la temperatura. Su estudio simuló las temperaturas en invierno, primavera y verano, para ver su efecto en el crecimiento de las larvas.

Tras completar uno de los estados, Camila concluyó que existe un efecto cascada. En la menor temperatura, el desarrollo de las larvas fue largo, demorando en su eclosión y muda. Como se trata de una especia comercial, que se exporta, Camila señala que esta información es valiosa para la creación de cultivos, considerando las épocas que resultan más eficientes. Ella continuará trabajando como ayudante de la investigación que desarrolla su profesor Ángel Urzúa.

Con más experiencia en Congresos y paneles, Claudia Hurtado realizará esta vez una ponencia oral de una parte de su trabajo de tesis de Magister en Ecología Marina, en un tema relacionado con la estructura espacial en una zona de contacto entre dos macroalgas Lessonia, o “huiros”, que se no sólo tiene uso comercial, sino también en el estudio ecológico y evolutivo, campo en el que se enfocó su investigación. La joven detalló que estas dos especies no coexisten y siempre están segregadas, sin embargo encontraron una pequeña zona de 150 metros y donde forman discos de adhesión a medida que crecen y que su abundancia a ha cambiado abruptamente.