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Una investigación desarrollada en el río Toltén reveló que esta especie, introducida en el país hace casi un siglo, actúa como portadora y hospedadora de parásitos locales, generando nuevas conexiones en las redes tróficas y un potencial impacto en la fauna nativa y del ecosistema.
“Fauna enteroparásita del salmón Chinook en la costa chilena: relación hospedador-parásito y el Efecto Spillback”, es el título de una reciente investigación donde participa la Dra. Sara M. Rodríguez, académica de la Facultad de Ciencias de la Universidad Católica de la Santísima Concepción (UCSC). El estudio corresponde a la tesis de Biología Marina de Marcela Figueroa de la Universidad Austral de Chile y contó con la colaboración del Dr. Mario George-Nascimento (UCSC) y de James E. Byers de la Universidad de Georgia, USA.
La investigación, que fue publicada en la prestigiosa revista Neobiota Journal, tuvo por objetivo evaluar la fauna enteroparasitaria. En concreto, se refiere a los parásitos que viven en el intestino del salmón Chinook. Se trata de una especie introducida y anádroma, es decir, nace en agua dulce, migra al mar para crecer y desarrollarse y regresa al agua dulce para reproducirse y morir. “Esta especie se introdujo con fines de cultivo, sin embargo no resultó y fueron liberados. Quisimos analizar si este salmón, ya con 50 o 60 años establecido en las aguas del sur de Chile, es capaz de albergar parásitos nativos en estado adulto”, explicó la Dra. Rodríguez.
Para realizar el estudio, se contactaron con el Sindicato de Pescadores de Toltén por medio de Braulio Silva. Él facilitó los intestinos de salmones Chinook machos y hembras, un total de 144 muestras.
El proyecto tardó alrededor de 8 meses de análisis de muestras y disección. Se consideró la identificación de parásitos, clasificarlos en larvas y en adultos para finalmente identificar los ejemplares adultos a nivel de género y especies, además de identificar las características de gónadas maduras en adultos.
Principales resultados e importancia
Se identificaron más de 12 mil larvas de parásitos pertenecientes a los géneros Anisakis y Hysterothylacium (Nematoda), Nybelinia (Cestoda) y a los órdenes Pseudophyllidea, Tetraphyllidea y Trypanorhyncha (Cestoda). “Descubrimos 6 especies en estados larvales, que correspondían principalmente al grupo Cestoda. También se identificaron tres especies en adultos, las cuales suelen madurar en peces costeros de Chile. Estos parásitos encontraron en el salmón Chinook las condiciones ideales que tiene un pez nativo”, comentó.
Otro aspecto importante es que el salmón Chinook al albergar larvas, se transforma en un nuevo nodo dentro de una cadena trófica natural del ecosistema. “Este salmón no solamente es una nueva presa en el ambiente, sino que también alberga parásitos nativos que, a través de la depredación de tiburones, rayas y lobos marinos, se transmiten hacia ellos. El Chinook es un nuevo transmisor de parásitos hacia piezas claves en una cadena trófica nativa”, agregó la académica.
El Efecto Spillback
A raíz de este fenómeno, se espera el aumento de la carga parasitaria en el ambiente. De esta manera, su principal consecuencia es desestabilizar la cadena trófica e implicancias en las redes tróficas. El Efecto Spillback se relaciona cuando especies introducidas, llegan a un hábitat nuevo y son capaces de adquirir parásitos nativos de ese lugar. “El salmón Chinook, a pesar de ser una especie introducida, tiene todas las características adecuadas para que los parásitos puedan desarrollarse y madurar, es decir, llegar a estado adulto”, complementó la experta.
De esta manera, los parásitos constituyen un buen indicador de estabilidad ecológica en un ambiente, dado que demuestran que son capaces de vivir en una especie invasora, que se asentó en el sur de Chile. “A futuro, hay que tener cuidado con la introducción de especies invasoras, porque más allá de tener implicancias de competencia y depredación sobre otras especies hay consecuencias ecológicas. Los parásitos nos indican lo que ocurre en un sistema”, cerró la Dra. Rodríguez.
El siguiente desafío es analizar si los huevos de los parásitos son infectivos en las especies nativas y así, tener una visión global de la dinámica de los ecosistemas.